Si te gusta dar un toque frutal a tus pasteles, ve eligiendo la fruta en función de la temporada. Para esta tarta de crema de queso hemos elegido uvas negras y blancas para decorarla.
ELABORACIÓN:
Paso 1
Precalentar el horno a 170º. Batir las claras con el azúcar y la almendra en un bol. Calentar 2 minutos al baño María y retirar. Agregar la mantequilla ablandada y remover. Añadir la harina tamizada con la levadura y la sal, y mezclar. Verter la masa anterior en un molde desmontable de unos 18 cm de diámetro y hornear 20 minutos. Retirar el bizcocho, dejar templar y desmoldarlo.
Paso 2
Dejar la gelatina en remojo de agua fría 5 minutos y escurrirla. Calentar la leche en un cazo, a fuego suave, y añadir el queso rallado, poco a poco y removiendo hasta que se funda. Retirar, incorporar la gelatina y mezclar hasta que se disuelva. Dejar templar. Montar ligeramente la nata, que debe estar muy fría, con el azúcar. Incorporarla a la crema de queso y remover hasta obtener una mezcla homogénea.
Paso 3
Volver a introducir el bizcocho en el molde, cubrirlo con la crema anterior y dejar 1 hora en la nevera. Lavar y secar las uvas; partir las negras por la mitad. Repartir las uvas sobre la tarta, en círculos concéntricos y alternados los colores, y dejar 3 horas en la nevera, hasta que la crema se cuaje. Desmoldar, espolvorear con el azúcar glas y servir.
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